Hola! Bienvenido! Así que quieres saber algo sobre mí…

Todo empezó una noche de agosto. Era la noche antes de uno de los días de fiesta más importantes en mi ciudad, Donosti. Mis padres estaban caminando por la Concha, buscando donde tomar un helado – oh, ahora entiendo porque me gustan tanto los helados ahora. La luna estaba llena y todo fue muy bien – o eso es lo que me han contado – Yo lloré, mi madre lloró y mi padre se convirtió en padre.

Aprendí a nadar muy temprano en una piscina en la playa de Ondarreta – sí, yo tampoco entiendo que hace una piscina dentro de una playa… – y a construir castillos de arena con un pequeño tractor de juguete. Empecé pre-escolar y fui el pastor número 3 en la función de navidad del parvulario. Por aquél entonces no celebrábamos Papa Noel, venía con regalos un tipo mucho más chulo, el Olentzero.

Cuando cumplí los seis años, toda la familia voló a uno de los sitios más mágicos de este mundo: las islas Canarias. Cambiamos el húmedo clima del país vasco por el tibio invierno de Gran Canaria. Empezó la escuela, los niños jugábamos y la vida seguía su curso. Me convertí en un tipo con gafas –  yo no me llamaría friki, aunque alguno sí que lo haría… esos sufrirán una muerte terrible – Escribí mi primer software con 9 años, construí mi primer ordenador con 11, pirateé mi primer Windows 95 con 14, rompí mi primer monitor de ordenador dos meses después…

Jiu Jitsu, balonmano, vela, natación, fútbol, baloncesto, tae-kwondo, patinaje, judo, tenis, frontenis, squash son algunos de los deportes en los que fui el mejor – o eso creían mis padres, o al menos me apuntaban… – y también era un buen estudiante así que nada importante ocurrió por entonces – mi terapeuta no está de acuerdo – Llegó el momento de ir a la universidad y me apunté a la carrera con menos paro y más promesas de todas: Ingeniería de Telecomunicación – sí, también la más difícil. Y la terminé, con un par – y mi carrera profesional como ingeniero empezó – anécdotas aburridas, entrevistas de trabajo aburridas, tareas aburridas… la verdad es que tampoco puedo contar mucho, la culpa es de los militares, que si les cuento algo, no volverían a cenar a casa.

Madrid, amo esta ciudad. Después de terminar los estudios y conseguir un empleo acabé aquí porque el destino me la tenía guardada. Aquí descubrí la actividad más placentera que puede hacer un ser humano: IMPRO – no hay mucho más que decir – Me convertí en casi un adicto: tomé cursos, viajé para ver impro, hablaba sobre la impro, escribía sobre la impro, soñaba sobre la impro – y otras cosas que no les interesan sobre la impro.

Impro Impar fue fundada – por segunda vez – y comenzamos a jugar con otros equipos de Madrid, y chico, qué divertido fue. Y de pronto nos vimos actuando una vez al mes… una vez cada dos semanas… y de pronto, teníamos nuestro propio show: 3 en impro. Actuamos hasta no poder más, 3 días en semana. Y no era más que pura alegría.

Despues de ponerme cara a cara con la realidad tuve que decidir entre seguir a mi corazón o seguir gastando dinero en mi terapeuta, acabé con mi etapa de ingeniero y ahora me dedico con todo mi esfuerzo, energía y corazón al arte que amo: la APNEA, sí, voy a ser el próximo campeón del mundo y un entrenador internacional – ESPERA, NO! KARLOS, TÚ LO QUE QUIERE ES ACTUAR – ah sí, es verdad…

Y el resto, está por venir…